Rafael Pineda, the legendary Univision NYC News anchorman, was one of the longest-serving news anchors in USA TV history. He passed away at the age of 88.
For nearly a half-century, countless Latino households across the New York metropolitan area welcomed Rafael Pineda into their homes each evening. He wasn’t simply on television; he was part of our daily lives.
I was one of the millions who considered him a friend and someone to admire. He liked calling me doctor, and I called him maestro. New York Latinos literally grew up watching him. His face was familiar, his voice steady and reassuring. Night after night, through moments both ordinary and historic, he guided us with calm and clarity. We trusted him. We relied on him. And as a community, we entrusted him with something sacred: the telling of our truth.
That kind of trust is never automatic. It is earned slowly, through consistency, integrity, and a deep commitment to the people you serve. Rafael Pineda earned it across generations. In doing so, he became more than a journalist. He became a constant, a compass, a quiet pillar of our shared experience.
Like me, Cuban-born Maestro Rafael Pineda came to America as a young man and went on to make history in US news media. When he retired in his late seventies, he held the record for the longest-serving news anchor in New York’s Spanish-language television — an extraordinary achievement made even more meaningful by the humility, dignity, and sense of service with which he carried it out.
He was a pioneer, among the first Hispanic television anchors to interview a sitting U.S. president. Yet more than any milestone or accolade, what defined him was trust. Even years after he left the anchor desk, viewers still asked about him. That quiet longing said everything.
That is legacy. Not simply a career, but a life devoted to community, truth, and belonging.
Rest in peace, Maestro Rafa. Thank you for paving the way, for telling our stories with dignity, and for showing generations what it means to earn trust — and carry it with grace.
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El conductor de noticias más longevo de la televisión en español ha dejado la Tierra para conquistar un nuevo mercado.
Rafael Pineda, el legendario presentador de noticias de Univision 41 y uno de los conductores con más años al aire en la historia de la televisión de Nueva York, falleció a los 88 años. Continuó informando al público hasta bien entrados sus 70 y picos.
Durante casi medio siglo, la mayoría de los hogares latinos del área metropolitana de Nueva York recibieron sus noticias de Rafael Pineda. No era solo una figura en la televisión: era el presentador más confiable de las noticias en español.
Tuve el privilegio de servir como productor ejecutivo del noticiero de la cadena en Los Ángeles y, eventualmente, conocerlo en persona. Él me llamaba Doctor Soto, y yo me sentía honrado de llamarlo Maestro.
Literalmente millones de televidentes crecieron confiando en él. Un rostro familiar. Una voz firme y tranquilizadora. Entraba a nuestros hogares noche tras noche, acompañándonos en momentos tanto ordinarios como históricos. Confiábamos en él. Y como comunidad, le entregamos algo sagrado: la responsabilidad de decirnos la verdad.
Ese nivel de confianza no se concede a la ligera ni se construye de la noche a la mañana. Se gana con constancia, integridad y un compromiso inquebrantable con la comunidad a la que se sirve. Rafael Pineda se ganó esa confianza a lo largo de generaciones. Al hacerlo, se convirtió en algo más que un periodista: fue una presencia constante, una brújula y un pilar silencioso de nuestra experiencia compartida.
Nacido en Cuba, al igual que yo, llegó a este país siendo joven, entusiasta y lleno de energía, y juntos —cada uno a su manera— fuimos parte de la historia de la radiodifusión en Estados Unidos. Al momento de su retiro, Rafael ostentaba el récord como el conductor de noticias con más años al aire en el mercado de Nueva York, un logro extraordinario que cobra aún más significado por la humildad, dignidad y profundo sentido de servicio con el que ejerció ese papel.
Fue un pionero, uno de los primeros presentadores hispanos en entrevistar a un presidente de los Estados Unidos en funciones. Pero más allá de cualquier reconocimiento, lo que verdaderamente lo definía era la confianza. Aun años después de dejar la cámara, los televidentes seguían preguntando por él. Eso lo dice todo.
Eso es legado. No solo una carrera, sino una vida dedicada al servicio de la comunidad, a la verdad y al sentido de pertenencia.
Descanse en paz, Maestro Rafa. Gracias por abrir camino, por contar nuestras historias con dignidad y por enseñarle a generaciones lo que significa ganarse la confianza.